Biografía del Maestro Arturo Sánchez

Arturo Sánchez es más que un músico: es un símbolo viviente de la resistencia cultural, un tejedor de memorias sonoras, un arquitecto espiritual del pentagrama andino. Nacido en El Tambo, provincia del Cañar, su infancia transcurrió entre el frío de los páramos y el calor de las melodías que emergían de las dulzainas, bocinas, ocarinas y rondadores, instrumentos que no solo acompañaban fiestas, sino que narraban la historia de un pueblo.

Desde temprana edad, mostró una sensibilidad excepcional hacia los sonidos de la tierra. Su formación musical comenzó bajo la tutela del maestro César Troya Palacios, quien lo introdujo en el arte de la interpretación folclórica y la construcción artesanal de instrumentos. Aquella relación maestro-discípulo no solo le brindó técnica, sino también una ética cultural que marcaría toda su trayectoria.

Durante las décadas de 1960 y 1970, Arturo Sánchez se consolidó como solista y líder de agrupaciones emblemáticas como Los Runa Shungo y el Conjunto Típico INGAPIRCA. Su estilo, profundamente arraigado en la tradición cañari, se caracterizó por la pureza melódica, la fuerza ritual y la capacidad de evocar paisajes, emociones y memorias colectivas. Grabó tres discos en formato LP que se convirtieron en piezas de culto: Lamento Andino (1970), Serranías Típicas (1973) y La Música de los Dioses (1977), obras que recorrieron emisoras, ferias, teatros y hogares de todo el país.

Su música fue difundida por HCJB La Voz de los Andes, Radio Cristal, Radio La Prensa, Radio La Voz del Trópico, y Telecentro Canal 10, entre otros medios. Compartió escenario con músicos de renombre como Lucho Silva, Luis Alberto San Pedro, Naldo Campos, y fue acompañado por agrupaciones como Los Hermanos Miño Naranjo y Los Cuatro del Altiplano. Su presencia en eventos culturales, reinados, exposiciones y festivales lo convirtió en un referente nacional del folclore ecuatoriano.

Pero Arturo Sánchez no se limitó a la interpretación. Se convirtió en luthier de instrumentos andinos, investigador del patrimonio musical cañari, y promotor de talleres de construcción de flautas tinguidas, bocinas, dulzainas y rondadores. Su trabajo fue respaldado por instituciones como la Fundación Reinas de Cuenca, la Cervecería Pílsener, la Destilería Zhumir, el Banco Central del Ecuador y el Centro Interamericano de Artesanías y Artes Populares (CIDAP).

En sus giras por Cuenca, Loja, Máchala, Macas, Guayaquil y otras ciudades, dejó huella en hoteles, colegios, ferias, radios, reinados y exposiciones. Fue homenajeado por la prensa, por instituciones educativas y por el Municipio de Guayaquil, al que entregó el Rondador Más Grande del Mundo como símbolo de la cultura cañari. Este gesto, profundamente simbólico, fue una ofrenda de identidad, dignidad y memoria.

En 1996, sufrió un grave accidente de tránsito que afectó su rostro y la visión en su ojo derecho, pero no su espíritu. Su resiliencia lo mantuvo firme en su misión cultural, y su legado se fortaleció aún más. En 2002, recibió un tributo organizado por el Círculo de Periodistas del Guayas y la Fundación Miss Ecuador, reconociendo su aporte invaluable al pentagrama nacional.

El 25 de enero de 2007, junto a su hijo César Arturo Sánchez y un equipo de artistas visionarios, fundó la Fundación para el Desarrollo Cultural y Artístico INGAPIRCA, institución que hoy se proyecta como referente continental en la preservación, innovación y difusión del patrimonio cultural ecuatoriano. Desde entonces, el maestro Arturo Sánchez ha sido el mentor ético, el guía espiritual y el custodio simbólico de cada paso institucional.

Su visión trasciende lo musical: propone una cultura viva, ética, inclusiva y tecnológicamente avanzada. Cree en el poder del arte para sanar, educar y transformar. Su legado no se limita a los discos ni a los escenarios: vive en cada niño que aprende a tocar una dulzaina, en cada comunidad que recupera su fiesta, en cada documento que honra la raíz.

“La música no se interpreta: se encarna. El folclore no se repite: se honra. Y la cultura no se administra: se vive.” — Arturo Sánchez.

Hoy, como Vicepresidente Ejecutivo de la Fundación Cultural INGAPIRCA, continúa guiando con sabiduría, ética y pasión el camino hacia una nueva era cultural: más justa, más viva, más nuestra. Su nombre ya no es solo parte de la historia del Ecuador: es parte de su alma.

Nuestra historia

La Fundación Cultural Ingapirca nace con la convicción de que el arte es memoria, identidad y futuro. Inspirados en la riqueza cultural del Ecuador y en las raíces ancestrales querepresentan el Castillo de INGAPIRCA, trabajamos para preservar, difundir y reimaginar nuestras tradiciones a través de las artes escénicas, musicales, literarias, visuales, audiovisuales, plásticas, generativas e interactivas donde la IA (inteligencia artificial) juega un rol protagonico.

Somos un espacio de encuentro para artistas, comunidades y públicos que creen en el poder transformador del arte. Nuestra labor se centra en unir pasado y presente, fomentando la creatividad y el diálogo cultural como herramientas de desarrollo y cohesión social.

¿Quiénes Somos?

La Fundación para el Desarrollo Cultural y Artístico INGAPIRCA, creada en Guayaquil, Ecuador, el 25 de enero de 2007. Es una organización independiente, neutral en lo político y religioso, dedicada a preservar,defender, rescatar, fomentar, proyectar y valorizar la riqueza cultural de nuestros pueblos.

Presidida por el Lic. César Arturo Sánchez Yaguana, comunicador social, líder ceremonial y defensor apasionado de la identidad mestiza, la Fundación se rige por principios éticos, excelencia simbólica y una vocación de servicio que trasciende fronteras.

Nuestro equipo está conformado por artistas, gestores culturales, investigadores y aliados institucionales que comparten una mismo ideal: la cultura es raíz, puente y futuro.

Nuestra Esencia

Misión

Preservar, defender y exaltar la diversidad cultural ecuatoriana y latinoamericana mediante la promoción de sus manifestaciones artísticas, saberes ancestrales y patrimonios materiales e inmateriales. La Fundación para el Desarrollo Cultural y Artístico INGAPIRCA es una organización social sin fines de lucro que articula acciones inclusivas, descolonizadoras y plurinacionales, fomentando el respeto, la integración y la visibilización de las culturas indígenas, afrodescendientes y mestizas. Desde Guayaquil hacia el mundo, impulsa el arte como vehículo de cohesión social, desarrollo económico, turismo cultural y transmisión de valores a las futuras generaciones, integrando tecnologías emergentes como la inteligencia artificial para expandir el legado cultural hacia nuevas dimensiones.

Visión

Ser un referente nacional e internacional en la revitalización, promoción y defensa de la identidad cultural ecuatoriana, consolidando una red de alianzas estratégicas que integren arte, tecnología, educación y conciencia social. En el horizonte de los próximos 100 años, la Fundación INGAPIRCA aspira a construir una sociedad más justa, plural y sensible, donde cada expresión artística sea reconocida como patrimonio universal y cada artista como guardián de la memoria colectiva. Nuestra visión es ceremonial: devolverle al país lo más sublime de sus raíces, proyectando su esencia hacia el mundo como legado vivo y eterno, mediante plataformas digitales, experiencias inmersivas y estrategias que conecten a las comunidades con su historia, su arte y su futuro.

Valores

Autenticidad: Honramos lo genuino, lo ancestral y lo mestizo.

Neutralidad: Protegemos la independencia política y religiosa.

Excelencia simbólica: Cada imagen, acto y palabra debe estar a la altura del legado.

Inclusión: Celebramos la diversidad pluriétnica, plurinacional y pluricultural.

Innovación: Dialogamos con la inteligencia artificial como nueva forma de expresión creativa.

Reciprocidad: Toda alianza debe generar retorno simbólico, social y ético.

¿Quiénes hacemos posible este sueño?

La Fundación Cultural Ingapirca está formada por un equipo apasionado de artistas, gestores culturales y voluntarios comprometidos con el desarrollo del arte en el Ecuador.

Lic. César Sánchez Y.

Socio Fundador y Presidente Ejecutivo

Guayaquileño de nacimiento, rechaza el regionalismo porque su visión supera fronteras en busca de unidad cultural. Lleva con orgullo sangre mestiza, conectándose con la música folclórica de nuestra Pacha Mama, melodías que reflejan la historia y el espíritu de nuestra tierra.
Fomenta una visión inclusiva y moderna de las artes, reconociendo la inteligencia artificial como una nueva forma fascinante de expresión creativa.

Maestro Arturo Sánchez

Socio Fundador y Vicepresidente Ejecutivo

Reconocido artista de música folclórica andina, constructor de instrumentos musicales de viento. Mentor y creador de la Fundación Cultural Ingapirca.

Primer intérprete en grabar 3 discos LP (Long Play) con las famosas dulzainas.

Mike Espinoza

Vocal de Comunicación

Vocal de Comunicación de la Fundación Cultural Ingapirca. Responsable de planificar, coordinar y ejecutar estrategias de comunicación institucional, fortaleciendo la presencia pública de la Fundación y la participación ciudadana en proyectos culturales.

Su enfoque combina la gestión cultural con la comunicación estratégica, impulsando campañas que promueven la preservación del patrimonio y la valoración de la genuina identidad cultural.

“El arte es nuestra raíz y nuestro futuro.
Te invitamos a ser parte de esta transformación cultural.”